Soportes NFC

Soportes NFC para reseñas: que el mostrador lo pida por ti

Un soporte se queda donde termina la visita —encima de la barra, junto al datáfono, en la mesa donde se firma el parte— y no se olvida nunca de pedir la reseña. El cliente acerca el móvil al pasar, se le abre la pantalla de escribir reseña de tu ficha de Google y la deja ahí mismo, con la experiencia todavía fresca.

Pide tu soporte
Barra iluminada de un local vista desde la calle de noche

Qué resuelve

Lo que hace el soporte para que no tengas que hacerlo tú

El problema de las reseñas no es que el cliente no quiera dejarlas. Es que nadie se acuerda de pedirlas en el único minuto en el que las dejaría.

Pide en el momento exacto

Está justo donde acaba la visita, que es cuando un cliente contento diría que sí sin pensarlo.

No depende de quién esté en el turno

No hay que formar a nadie ni acordarse de decirlo. El soporte está ahí igual el lunes que el sábado a las once.

Habla con tu marca

Tu logotipo y tu texto encima, en lugar de un cartel genérico impreso en la oficina.

Cero fricción para el cliente

Ni buscar el negocio, ni teclear, ni instalar. Un gesto que ya hace todos los días para pagar.

Dónde se pone

Donde el cliente ya se para
La barra, la caja, el mostrador

Un soporte de reseñas no funciona por estar en el local: funciona por estar en el punto exacto donde la visita termina y el cliente saca el móvil. Ese punto casi siempre es el mismo en el que paga.

Por eso el sitio natural es la barra, la caja o el mostrador de entrega, a la altura de la mano y girado hacia quien está de pie, no hacia quien atiende. Si tu local tiene dos salidas —barra y terraza, tienda y taller—, son dos soportes, no uno.

Cómo se usa en hostelería
Barra tenuemente iluminada con tres taburetes vacíos

Cuándo se usa

Justo después de pagar
El minuto en el que diría que sí

La opinión de un cliente sobre lo que acaba de vivir nunca vuelve a ser tan buena como en los segundos posteriores a terminar. A las dos horas ya compite con el tráfico, y al día siguiente ya no existe.

Colocar el soporte al lado del datáfono aprovecha ese minuto sin robárselo a nadie: el cliente ya tiene el teléfono desbloqueado en la mano y ya está haciendo el mismo gesto de acercarlo. La reseña deja de ser un favor que hay que pedir y pasa a ser el paso siguiente.

Persona sosteniendo un datáfono portátil sobre un mostrador

Colocación

Un soporte por cada punto donde acaba la visita

No hay una regla universal: hay un sitio distinto en cada negocio y casi siempre es evidente en cuanto se piensa en dónde está el cliente cuando termina.

La barra

En hostelería es donde se espera la cuenta, y donde el móvil ya está encima de la madera.

Junto al datáfono

Pagar y dejar la reseña pasan a ser el mismo gesto, con dos segundos de diferencia.

El mostrador de recogida

Cuando el cliente vuelve a por su pedido, su ropa o su vehículo.

La sala de espera

Un rato muerto, un teléfono desbloqueado y una visita que acaba de terminar bien.

La recepción

En clínicas y centros es el punto por el que pasa todo el mundo al salir.

Varias salas o plantas

Un soporte por cada salida, todos programados con la misma ficha de Google.

Dudas

Sobre los soportes

¿Hay que enchufarlo o cargarlo?

No. El chip NFC no lleva batería: se alimenta del campo magnético que emite el propio teléfono cuando se acerca. Un soporte no tiene nada que enchufar, cargar ni cambiar.

¿Puede activarse solo o por error?

No. NFC sólo funciona a unos cuatro centímetros de distancia, así que hace falta acercar el teléfono a propósito. Un móvil dentro del bolsillo o encima de la mesa no lo lee.

¿Y si un cliente no sabe qué hacer con él?

El soporte lleva escrito el texto que decidas, y en la práctica el gesto se explica solo: la gente reconoce el símbolo de acercar el móvil porque lo usa para pagar. Cuando hace falta un empujón, basta con que quien atiende diga «acércalo aquí» una vez.

¿Cuántos soportes necesita mi local?

Uno por cada punto donde termina la visita. Un bar con barra y terraza suele querer dos; una tienda con una sola caja, uno. Si tienes dudas, cuéntanos cómo es el local y lo miramos contigo.

Pon el soporte donde acaba la visita

Nos cuentas cómo es tu local y cuántos puntos de atención tiene, y preparamos el soporte con tu marca y tu ficha de Google ya programada.