Tecnología
Qué es NFC y cómo funciona en una tarjeta de reseñas
NFC es la misma tecnología que usas para pagar acercando la tarjeta al datáfono. Aquí está explicado sin tecnicismos: qué hay dentro del chip, por qué no necesita pilas, hasta dónde llega la señal, qué teléfonos lo leen y en qué se diferencia realmente de un código QR.

NFC son las siglas de Near Field Communication, comunicación de campo cercano. Es un estándar de radio de muy corto alcance pensado para que dos dispositivos intercambien un dato pequeño con sólo acercarse. Nada más, y esa modestia es justo lo que lo hace fiable.
Una etiqueta NFC es un chip sin batería con una antena de cobre. El teléfono la alimenta al acercarse, ella devuelve un enlace y el teléfono lo abre. Todo el proceso dura milésimas de segundo y ocurre a menos de cuatro centímetros.
Qué hay dentro de una etiqueta NFC
Si abrieras un soporte o una tarjeta de reseñas encontrarías dos cosas: una espiral de cobre finísima —la antena— y, soldado a ella, un microchip del tamaño de un grano de sal. No hay batería, ni procesador, ni memoria que se degrade con el uso. La etiqueta está completamente apagada mientras nadie la lee.
Ese tipo de componente se llama pasivo, y es el mismo que llevan las tarjetas bancarias sin contacto, los abonos de transporte y las llaves de hotel. La diferencia entre unos y otros es lo que hay grabado dentro y cuánta protección lleva; el principio físico es idéntico.
De dónde saca la energía
Cuando acercas el teléfono, su antena NFC emite un campo electromagnético que oscila a 13,56 megahercios. Ese campo atraviesa la espiral de cobre de la etiqueta e induce en ella una corriente eléctrica minúscula, por el mismo fenómeno por el que funciona un cargador inalámbrico o un transformador.
Con esa corriente el chip se enciende, envía lo que tiene guardado y se apaga otra vez. Por eso una etiqueta NFC no se carga, no se le cambian las pilas y no caduca por estar mucho tiempo sin usar: no consume absolutamente nada cuando nadie la está leyendo.
Hasta dónde llega
El alcance práctico es de unos cuatro centímetros. Es una limitación deliberada del estándar, no un defecto: obliga a que el gesto sea intencionado. Un teléfono dentro del bolsillo, en la mesa de al lado o pasando por delante del mostrador no activa nada.
Esa distancia tan corta es también lo que hace el sistema difícil de interceptar: para leer la comunicación hay que estar prácticamente encima de ella.
Qué guarda exactamente el chip de una tarjeta de reseñas
Un enlace, y nada más. Se graba en un formato estándar llamado NDEF que todos los teléfonos entienden igual, y en el caso de un dispositivo de reseñas ese enlace es la dirección que abre el formulario de escribir reseña de una ficha concreta de Google.
De ahí se deducen dos cosas que conviene tener claras. La primera: la etiqueta no lee nada del teléfono, no identifica a nadie y no envía información a ningún servidor; sólo entrega una dirección. La segunda: como es un enlace, se puede regrabar si el negocio cambia de ficha, y se puede bloquear la escritura para que nadie lo sustituya por otro.
Qué teléfonos lo leen
Prácticamente todos los que están hoy en circulación. En Android el NFC viene activado de fábrica desde hace muchos años y la lectura es automática: se acerca el teléfono y aparece una notificación con el enlace.
En iPhone la lectura en segundo plano funciona desde el iPhone XS, sin abrir ninguna aplicación. Los modelos anteriores con NFC también pueden leer etiquetas, pero hay que lanzar la lectura desde el centro de control. En cualquiera de los dos casos, el cliente no instala nada.
NFC frente a código QR
Los dos llevan al mismo sitio, pero por caminos muy distintos, y el que gana depende de la situación.
El QR tiene una ventaja real: lo lee cualquier teléfono con cámara, incluso uno viejo. A cambio, exige desbloquear, abrir la cámara, encuadrar y esperar el enfoque; con poca luz, con reflejos o con el papel arrugado falla, y en una barra a media luz eso ocurre a menudo. NFC no depende de la luz ni del pulso, y el gesto —acercar el teléfono— es el que la gente ya hace todos los días para pagar. Su límite es que el teléfono tiene que llevar NFC, algo que hoy cumple la inmensa mayoría del parque.
- QR: funciona en cualquier móvil con cámara; necesita luz, encuadre y enfoque.
- NFC: no necesita cámara ni luz; necesita que el móvil tenga NFC.
- QR: se puede fotocopiar y sustituir por otro sin que se note.
- NFC: alcance de cuatro centímetros, así que el gesto siempre es deliberado.
Deja de pedir reseñas y ponlo fácil
Un soporte en el mostrador o una tarjeta en el bolsillo hacen lo que ningún recordatorio consigue: pedirlo en el momento justo, todos los días.